La Patria es Primero, Vicente Guerrero

Vicente Guerrero

Para finales del año de 1819, la lucha insurgente por la Independencia de México parecía estar en franca decadencia y con pocas posibilidades de éxito pese a que el general Don Vicente Guerrero continuaba siendo un dolor de cabeza para las fuerzas realistas españolas.

Vicente Guerrero

Juan Ruiz de Apodaca

Para dar fin de una vez por todas con este foco de insurrección, el virrey en turno, Juan Ruiz de Apodaca, decide ofrecer un indulto a todos aquellos que aun se encuentran levantados en armas.

Algunos jefes insurgentes acogen el ofrecimiento y se entregan a las fuerzas del virrey, pero el general Guerrero declina la oferta y decide continuar la lucha.

Pedro Guerrero

Es entonces, que el padre del caudillo, Pedro Guerrero, es enviado por el mismo gobernante para convencer a su hijo de que deponga las armas y acepte el indulto.

Se relata en las crónicas del momento, que el padre del valiente general, arrodillado y en llanto le ruega a su hijo que acepte el indulto prometido y que por el bien de todos entregue las armas y termine con esa guerra tan estéril como destructiva.


Los ruegos del padre no logran convencer a Don Vicente Guerrero, el cual, dirigiéndose a los presentes exclama: “Señores, este es mi padre que ha venido a ofrecerme el perdón de los españoles y un trabajo como general español. Yo siempre lo he respetado, pero la Patria es Primero”.

Con fines prácticos y hasta dramáticos, sólo la última parte de la extensa exclamación es la que se repite como un gran ejemplo de devoción a la patria.

Tiempo después, el 10 de febrero de 1821, el gran general pacta en Acatempan la unión de sus fuerzas con las de Agustín de Iturbide para juntos, consumar (27 de septiembre de 1821) la larga lucha de once años por la Independencia de México.

Gracias a la negativa del general ante su padre, entre otras muchas cosas, es que México logró su nacimiento como nación independiente.