Curiosidades del Alebrije

Datos y curiosidades del Alebrije

Se dice que la palabra Alebrije es un caló gitano adaptado al castellano que quiere decir “cosa enredada y de tipo confuso o fantástico”. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, alebrije se define así: “1. m. Méx. Figura de barro pintada de colores vivos, que representa un animal imaginario”. Por lo tanto, podemos concluír que alebrije es el nombre propio que distingue a la artesanía; ¿pero de dónde sacaron en España que un alebrije se hace de barro? Posiblemente los haya en otros estados de la República Mexicana, pero los originales son fabricados en papel maché o con madera de copal.

En seguida te mostramos algunas curiosidades relacionadas con estos extraños personales:

-Pedro Linares López trabajó jornadas de 16 horas todos los días hasta un día antes de su fallecimiento el 26 de enero de 1992 a la edad de 86 años. Al día de hoy sus hijos Miguel, Blanca, Elsa y Paula, además de nietos y una veintena de aprendices, continúan con la tradición de los alebrijes elaborados en papel maché, tal como les enseñó su creador.

-Cada fin de año se celebra la Feria del Alebrije en San Martín Tilcajete, Ocotlán, de mediados de diciembre hasta los primeros días de enero, con la presencia de decenas de talleres familiares dedicados a esta producción artesanal.

-Cada alebrije le tomaba a Linares 2 semanas de trabajo, consumiendo una buena cantidad de papel, cartón y engrudo, mientras que don Jacobo Ángeles puede tardar hasta 6 meses en terminar una pieza, debido a la cantidad de procesos que aplica y el tamaño y forma de las mismas.

-La cineasta Judith Bronowski es quien dio a conocer a nivel mundial la historia de los alebrijes y al maestro Pedro Linares López, a través de un documental que ella misma produjo y dirigió.

-Por iniciativa del pintor oaxaqueño Rodolfo Morales y el apoyo de la Fudación Alfredo Harp Helú, se han reforestado cientos de hectáreas de la región con miles de plantas de copal y ocote. Un árbol de copal sembrado alcanza la altura y grosor indicado para cortarlo a partir de los 7 años, por lo que actualmente los artesanos de la zona traen su materia prima de la cañada de Huatulco y otras poblaciones de los Valles.

-Don Pedro Linares expuso sus creaciones en museos de Estados Unidos y Europa, y en 1990 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes por su gran trayectoria artística y por su creación.

-Los principales pedidos de alebrijes oaxaqueños provienen del extranjero, como Estados Unidos o Alemania, aunque sus creaciones se venden en los principales destinos turísticos de México, desde La Paz hasta Cozumel. Artesanos de San Antonio Arrazola y de San Martín Tilcajete buscan la certificación de origen del producto, para lo cual cuentan con el apoyo del Instituto Oaxaqueño de las Artesanías.

-Desde el año 2007, el Museo de Arte Popular organiza cada mes de octubre, cerca de la celebración del Día de Muertos, el desfile de alebrijes monumentales que recorre las calles 5 de Mayo, Juárez y Paseo de la Reforma hasta la Glorieta del Ángel de la Independencia. Se conoce este evento como “La noche de los alebrijes”.

-La producción de alebrijes de Oaxaca se mantiene no sólo gracias a los pobladores de Arrazola y Tilcajete: también jóvenes de pueblos cercanos llegan para aprender y preservar la tradición, como de San Pedro Guegorexe, San Jacinto Chilateca o San Isidro Zegache.

-Se dice que Pedro Linares recobró la salud gracias a uno de esos fotógrafos de la época que iban de casa en casa ofreciéndose para amplificar y colorear fotos de parientes fallecidos. El extraño personaje se ofreció a ayudar al enfermo, aún sin recibir paga, embadurnando en todo su cuerpo una pomada. Luego le dejó un kilo de un polvo que, así lo indicó, debía tomar durante un mes y sólo 3 cucharadas al día porque era peligroso. Lo curioso es que, según dijo el fotógrafo, la pomada fue hecha con hierbas de Oaxaca, el lugar donde los alebrijes de Linares tendrían una nueva vida. Si esto sucedió, sin duda se trató de un buen intercambio, ¿o no?

-Los copales son árboles del género Bursera, típicos de las selvas bajas caducifolias y en México existen poco más de 100 especies diferentes. El copal recibe diferentes nombres según la especie y la región: copal virgen, copal santo, tecomaca y almárciga, entre otros. La mayoría de los copales produce flores al principio de la temporada de lluvias, hacia fines de mayo y principios de junio, apareciendo al mismo tiempo que los renuevos de las hojas. La floración es rápida y hacia finales de junio ya hay frutos verdes.