General Porfirio Díaz Mori

Tras la inevitable caída de la ciudad de Puebla, el General Díaz es apresado junto a decenas de oficiales y Jefes del Ejército de Oriente en el Convento de Santa Inés, pero poco antes de ser embarcado con rumbo a Europa, el valiente militar logra escapar de sus captores. El 31 de mayo Benito Juárez le asignó a Díaz el cargo de gobernador interino de la ciudad de Oaxaca. Lo que resta del año de 1863 y casi todo el año de 1864, Díaz y Manuel González desarrollaron una lucha de guerrillas que mantuvo a los franceses a raya. Paralelamente, en el Castillo de Miramar (Trieste, Italia) el 10 de abril del mismo año, el archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo era proclamado emperador de México. En 19 de febrero de 1865 se inicia el sitio a la ciudad de Oaxaca por el general François Achille Bazaine.

Tras cuatro meses de asedio, Porfirio Díaz se vio obligado a rendir la plaza y a quedar preso por segunda vez y ante el mismo enemigo (22 de junio). Don Justo Benítez, compadre del general mexicano, ante la orden de Aquiles Bazaine de fusilar al valiente jefe militar con el cargo de sedición, intercede por él, y con éxito, logra cambiar la sentencia a cadena perpetua. Porfirio Díaz que no era un soldado común que dócilmente aceptara su cautiverio, logra escapar de su prisión de poco más de un año, en el Convento de las Carmelitas, Puebla, y de inmediato organiza una pequeña fuerza militar. En los meses siguientes, el aguerrido general reorganiza el Ejército de Oriente con la ayuda de Juan Álvarez. Participa y triunfa como comandante en tres importantes batallas: La Batalla de Miahuatlán, Oaxaca (3 de octubre de 1866), la Batalla de la Carbonera, Telixtlahuaca, Oaxaca (18 de octubre 1866) y en la famosa Toma de Puebla del 2 de abril de 1867.

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