Apoala, un paraíso al extremo

Santiago de Apoala, en la Mixteca Alta de Oaxaca, es la opción perfecta para vivir un paraíso al extremo. Las vacaciones son el momento perfecto para despejar la mente y recargar las baterías del cuerpo. 

Apoala significa en mixteco “donde se reparten las aguas”, y sólo a partir de la conquista fue que pasó a ser conocido como Santiago de Apoala, en honor al apóstol Santiago, santo patrón de España.

El poblado se localiza a 125 kilómetros de la ciudad de Oaxaca y, como todo buen paraíso, conserva su morada escondida. Por ello, para llegar a él se debe partir del pueblo de Nochixtlán y seguir una ruta que se interna en el corazón de la Mixteca.

Ahora bien, si lo que buscan es un servicio de traslado para preocuparse sólo por las fotografías, pueden abordar una camioneta turística que parte cada media hora desde Oaxaca y que los llevará hasta Nochixtlán desde donde sólo les quedará lanzarse a la aventura en uno de los autobuses comunitarios que tiene como destino final Apoala.

Un lugar con historia

Visitar Apoala es una experiencia diferente que pone a prueba todos los sentidos. Desde su llegada se encontrarán con una dinámica completamente distinta a la de una ciudad, pues ahí todos los habitantes se conocen y acostumbran recibir con los brazos abiertos a los visitantes que llegan a disfrutar de las maravillas naturales del sitio.

Apoala
Peña del Diablo, Apoala

Además de contar con un paisaje único, Apoala es un lugar con historia. Según la tradición indígena de los mixtecos, fue ahí donde ocurrió el nacimiento de su casta gobernante.

Lo que es más, los personajes prestigiados de esta dinastía prehispánica, datada entre los siglos II a.C. y XVI d.C, nacieron de dos elementos naturales con sede en Apoala:

Personajes

El primero de ellos es el llamado Árbol del origen, y el segundo es el río Yutatnoho, cuyo nombre significa “río que arranca”.

De hecho, documentos como el códice Zouche Nutall aluden a este mito de origen e ilustran el río de la comunidad de Apoala, comparado comúnmente con la imagen de una serpiente debido a que su cauce desemboca en la cascada conocida como “Cola de serpiente” –escenario ideal para relajar la mente, deleitar el cuerpo y ¿por qué no? disfrutar de un momento romántico en pareja.

Tradición

Hoy en día la tradición oral del lugar afirma que el mito del Árbol del origen es en realidad una página del pasado remoto de la comunidad, ya que los pobladores más ancianos de Apoala aseguran que pudieron observar e inclusive tocar ese árbol sagrado de proporciones magníficas en cuya cresta tenía su nido un águila bicéfala. Sin embargo, cuentan que el día en que dicha ave fue cazada, el árbol comenzó a perecer hasta llegar al momento de su completa desaparición.

Viajeros curiosos, si lo que ustedes quieren es enriquecer el contenido de su visita, no duden en solicitar a alguno de los lugareños un recorrido guiado a lo largo del cauce del río. De esta manera, podrán visitar los lugares mítico-sagrados de la dinastía mixteca, además de acceder a la biblioteca municipal donde podrán consultar un facsímil del códice Zouche Nutall que la comunidad resguarda como parte de su patrimonio identitario.

Relieves
Relieves antiguos en la Peña del Diablo

Paseos de altura

Apoala es un destino maravilloso para realizar ecoturismo de la manera más genuina, ya que en este rinconcito de paraíso parece que la mano del hombre no dejó su impronta.

La riqueza natural de Apoala es aún más evidente si la observamos desde el cielo. Un itinerario perfecto para una mañana de sol consiste en una sana caminata desde el valle hasta el mirador natural ubicado en una de las Peñas de Apoala a 200 m. de altura. (No olviden llevar su cámara fotográfica o de video para inmortalizar la belleza de estas vistas).

Si lo que buscan es un momento de intimidad en contacto con la naturaleza, podrán disfrutar de esta aventura a solas con la orientación previa de los guías, pero si lo que prefieren es incrementar su conocimiento sobre la zona, la lengua mixteca y otras maravillas, no duden en solicitar una visita guiada.

Desde la cima de las peñas se puede admirar la traza de Apoala, dividida, desde la época de la evangelización, en cuatro barrios indígenas que convergen en el templo de Santiago Apóstol erigido en el siglo XVI, donde aún se conserva el culto y está abierto al público visitante.

Actividades

Apoala
Cuesta de la Peña del Diablo

Luego de este deleite visual lo más recomendable es hacer un recorrido en bicicleta de montaña a través de los pacíficos bosques de encino, o si lo prefieren, una escalada a la Peña del Diablo, caracterizada por su cuesta empinada y la presencia de algunos relieves ubicados en las cuevas de la cima que datan de la época indígena.

Y después de la caminata ¿qué tal un chapuzón? La aventura sigue con la visita al río Yutatnoho y la cascada Cola de serpiente.

Es importante mencionar que la comunidad de Apoala cuida su patrimonio y solicita a los visitantes que durante sus recorridos sólo lleven una botella de agua que podrán rellenar en el cauce del río -el agua del sitio es 100% potable.

Por otro lado, se recomienda visitar el río durante el día para aprovechar la iluminación natural y disfrutar del espectáculo de la cascada de más de 30 m. de altura, coronada por los rayos del sol.

Apoala Spa

Un día intenso merece un poco de relajamiento con una sesión de spa completamente al natural. A lo largo del río es posible encontrar pequeños ojos de agua dulce con fauna acuática donde los lugareños recomiendan exfoliar la piel de la forma más natural que existe: relajando el cuerpo dentro del agua y dejando que los pececillos actúen sobre las capas de la dermis hasta dejarla impecable. ¡Satisfacción total y sin costo!

Una vez relajados podrán dirigirse tranquilamente y a pie hasta su cabaña, disfrutando del cielo del atardecer. Debido al auge que ha tenido el ecoturismo en Apoala, actualmente esta población cuenta con un parador turístico compuesto por doce cabañas ubicado justo en la ribera.

Cada cabaña está pensada para proporcionar intimidad y descanso cómodo, y cada una cuenta con baño propio, dormitorio y sala de estar. Asimismo, la zona de hospedaje está comunicada con el pequeño restaurante del pueblo donde los antojitos de la cocina mexicana nunca faltan; o si desean participar de la tradición culinaria local, pueden comer en casa de alguno de los guías de visita donde, por un costo mínimo, tendrán un recibimiento caluroso y una charla amena.

Apoala night

El día no se acaba hasta que se acaba, y una vez que llega la noche Apoala ofrece una de las vistas más impresionantes con su cielo estrellado. Es tanta la luminosidad de estos astros que no es preciso llevar lámpara para andar. Ahora bien, si lo que ustedes quieren es cerrar con broche de oro, la mejor recomendación es una visita nocturna a la Cueva de la Serpiente. En temporadas de poca lluvia es posible adentrarse en esta maravilla natural para presenciar el nacimiento del río que caracteriza Apoala, al ritmo de la inigualable música de la naturaleza.

Tradición hasta en el vaso

¿Quién no ha oído hablar del pulque y su tradición milenaria como bebida de los dioses?

Esta bebida que nace del destilado del maguey, se destinaba en época prehispánica sólo al uso festivo y sacramental. La leyenda sobre su origen cuenta que surgió de las lágrimas de la diosa Mayahuel, quien fue raptada por Quetzalcóatl en un arrebato de pasión.

Apoala participa de la tradición del pulque de más alta calidad. Con él se pueden crear una variedad de cocteles afrutados conocidos como “curaditos” -los más famosos son los de sabor guayaba, plátano y fresa. ¡No se vayan sin probarlos!

Por: Ana Laura Torres Hernández.