Corredor Madero en la CdMX

Corredor Madero en el Centro Histórico de la Ciudad de México

Considerado un ejemplo mundial de recuperación del espacio público y de disfrute del patrimonio cultural, el gran Corredor Madero es una de las principales calles peatonales de la capital. 

Ubicado en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México, corre de oriente a poniente desde la Plaza de la Constitución hasta el Eje Central Lázaro Cárdenas, y tiene como paralelas, al norte, la avenida 5 de Mayo y al sur la Avenida 16 de Septiembre.

Historia:

Su origen se remonta a los primeros años de la Colonia cuando se trazó como una de las principales entradas a la recién construida capital de Nueva España. Poco tiempo después de su traza y hasta cuatro siglos más tarde, conservó el nombre de Calle de San Francisco, en honor al Templo de San Francisco el Grande ubicado al poniente.

En el siglo XIX se convirtió en la entrada oficial al corazón de la ciudad y al establecerse numerosas firmas comerciales como el Café del Cazador o la joyería la Esmeralda, fue una de las calles más atractivas y florecientes de la capital, donde la aristocracia de la época se paseaba en largas filas de carruajes.

Tránsito obligado a través de los siglos:

Recorrerla se volvió una costumbre singular y no solo eso, sino que por ella transitaron numerosos personajes de la historia de México como Agustín de Iturbide, Benito Juárez, Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota.

Hoy, caminar por Madero es lo mismo que viajar por distintas épocas de la historia: ya sea admirando la cabeza del pequeño león en la esquina de Motolinía que nos recuerda la inundación ocurrida en tiempos del México colonial, la Casa de los Azulejos del siglo XVI que revive la época de los grandes nobles que la habitaron, y qué decir del símbolo de innovación arquitectónica que representó la Torre Latino para los años 50 del México contemporáneo.

El Corredor Madero pasó de ser la entrada principal de la ciudad colonial, el hogar de caballeros, nobles y emperadores por igual, el lugar idóneo para el comercio de la plata, y para el entretenimiento por los cines y museos que hasta nuestros días conserva, a una pasarela de peatones de orígenes y características maravillosamente diversos.

 

De calle de San Francisco a calle Francisco I. Madero.

Se dice que el nombre que la calle posee en la actualidad fue otorgado por Pancho Villa el 8 de diciembre de 1914. Él decidió cambiarle su sentido religioso original por uno de corte más cívico con lo que inmortalizó el apelativo del líder revolucionario asesinado un año antes.

Calle peatonal:

Fue en el año 2010 que se inauguró como calle peatonal, recibiendo el título de Corredor. Desde entonces, parte de la experiencia de visitarlo empuja a escribir una historia propia en él a través de nuestros pasos.

Por su parte, él se encarga de guardarla ayudándose de sus compañeros centinelas, esos grandes edificios que por décadas han visto pasar infinidad de sucesos que perduran en la memoria y que día a día confirman que la calle es de quien la camina. No en vano se asegura que “las mejores cosas de la vida se disfrutan andando”.

El Corredor Madero es el mosaico ideal que deja entrever la identidad de quienes habitan la capital del país.

Por Marian Campos Manjarrez