Desde los inicios del México independiente se tuvo la necesidad de contar con un Himno Patrio. Hubo muchas propuestas y convocatorias pero ninguna llegó a concretarse de manera definitiva.

Fue hasta el año de 1853, durante la última presidencia de Antonio López de Santa Anna, cuando se hizo una convocatoria que solicitaba la presentación de poemas que pudieran servir de letra a un canto verdaderamente patriótico.

El resultado publicado el 11 de septiembre, anunció que el ganador del concurso fue el poeta Francisco González Bocanegra. Existe una curiosa anécdota o leyenda, que señala que este compositor no deseaba participar en dicho concurso y no fue hasta que su esposa Guadalupe González del Pino, que casi como un juego, encerró al poeta en un cuarto con la amenaza de no dejarlo salir hasta que hiciera una composición aceptable. Se cuenta que tras algunas horas de inspiración, el poeta, deslizó por debajo de la puerta una hoja de papel que contenía las diez estrofas de lo que ahora se conoce como Himno Nacional Mexicano.

La música que acompaña al texto no fue compuesta sino hasta el año siguiente por el compositor español Jaime Nunó. El Himno definitivo fue interpretado por primera vez el día 16 de septiembre de 1854, en plena Revolución de Ayutla. El director orquestal fue el mismo Jaime Nunó.

Este canto, considerado como uno de los símbolos patrios, tiene diferentes versiones y formas de emplearse. Existe, por ejemplo, la versión completa y original que por diferentes motivos, ya sea políticos, culturales o hasta por su extensión no se utiliza.

También existe la versión oficial, en la cual, se omiten ciertas estrofas y sólo se reconoce el coro y las estrofas I, V, VI y X originales. Dependiendo del evento o razón por la que el Himno es requerido, se interpreta el coro y más o menos, según el caso, diferentes estrofas. Para competencias académicas se canta toda la versión oficial; para actos oficiales el coro y las estrofas I y IV y para eventos culturales o deportivos solamente el coro y la estrofa I.

HIMNO NACIONAL MEXICANO
Versión original.-
Coro.-

Mexicanos, al grito de guerra 
El acero aprestad y el bridón, 
Y retiemble en sus centros la tierra 
Al sonoro rugir del cañón.

Estrofas.-
I


Ciña ¡Oh Patria! tus sienes de oliva 
de la paz el arcángel divino, 
que en el cielo tu eterno destino 
por el dedo de Dios se escribió. 
Mas si osare un extraño enemigo 
profanar con su planta tu suelo, 
piensa ¡Oh Patria querida! que el cielo 
un soldado en cada hijo te dio. 


II

En sangrientos combates los viste 
por tu amor palpitando sus senos, 
arrostrar la metralla serenos, 
y la muerte o la gloria buscar. 
Si el recuerdo de antiguas hazañas, 
de tus hijos inflama la mente, 
los laureles del triunfo, tu frente, 
volverán inmortales a ornar. 


III

Como al golpe del rayo la encina 
se derrumba hasta el hondo torrente 
la discordia vencida, impotente, 
a los pies del arcángel cayó. 
Ya no más de tus hijos la sangre 
se derrame en contienda de hermanos; 
solo encuentre el acero en tus manos 
quien tu nombre sagrado insultó.

IV


Del guerrero inmortal de Zempoala 
Te defiende la espada terrible, 
Y sostiene su brazo invencible 
tu sagrado pendón tricolor. 
El será del feliz mexicano 
en la paz y en la guerra el caudillo, 
porque el supo sus armas de brillo 
circundar en los campos de honor. 


V


¡Guerra, guerra sin tregua al que intente 
de la patria manchar los blasones! 
¡guerra, guerra! los patrios pendones 
en las olas de sangre empapad. 
¡Guerra, guerra! en el monte, en el valle, 
los cañones horrísonos truenen 
y los ecos sonoros resuenen 
con las voces de ¡Unión! ¡Libertad! 


VI


Antes, Patria, que inermes tus hijos 
bajo el yugo su cuello dobleguen, 
tus campiñas con sangre se rieguen, 
sobre sangre se estampe su pie. 
Y tus templos, palacios y torres 
se derrumben con hórrido estruendo, 
y sus ruinas existan diciendo: 
de mil héroes la patria aquí fue. 


VII

Si a la lid contra hueste enemiga 
nos convoca la trompa guerrera, 
de Iturbide la sacra bandera 
¡Mexicanos! valientes seguid. 
Y a los fieros bridones les sirvan 
las vencidas enseñas de alfombra: 
los laureles del triunfo den sombra 
a la frente del bravo adalid. 


VIII

Vuelva altivo a los patrios hogares 
el guerrero a contar su victoria, 
ostentando las palmas de gloria 
que supiera en la lid conquistar. 
Tornáranse sus lauros sangrientos 
en guirnaldas de mirtos y rosas, 
que el amor de las hijas y esposas 
también sabe a los bravos premiar. 


IX

Y el que al golpe de ardiente metralla 
de la Patria en las aras sucumba 
obtendrá en recompensa una tumba 
donde brille de gloria la luz. 
Y de Iguala la enseña querida 
a su espada sangrienta enlazada, 
de laurel inmortal coronada, 
formará de su fosa la cruz.

X

¡Patria! ¡Patria! tus hijos te juran 
exhalar en tus aras su aliento, 
si el clarín con su bélico acento 
los convoca a lidiar con valor. 
¡Para ti las guirnaldas de oliva; 
¡un recuerdo para ellos de gloria! 
¡un laurel para ti de victoria; 
¡un sepulcro para ellos de honor!

VERSIÓN OFICIAL.-
Coro.-

Mexicanos, al grito de guerra 
El acero aprestad y el bridón, 
Y retiemble en sus centros la tierra 
Al sonoro rugir del cañón.

Estrofas.-
I

Ciña ¡Oh Patria! tus sienes de oliva 
de la paz el arcángel divino, 
que en el cielo tu eterno destino 
por el dedo de Dios escribió. 
Mas si osare un extraño enemigo 
profanar con su planta tu suelo, 
piensa ¡Oh Patria querida! que el cielo 
un soldado en cada hijo te dio. 


II

¡Guerra, guerra sin tregua al que intente 
de la patria manchar los blasones! 
¡guerra, guerra! los patrios pendones 
en las olas de sangre empapad. 
¡Guerra, guerra! en el monte, en el valle, 
los cañones horrísonos truenen 
y los ecos sonoros resuenen 
con las voces de ¡Unión! ¡Libertad!



III

Antes, Patria, que inermes tus hijos 
bajo el yugo su cuello dobleguen, 
tus campiñas con sangre se rieguen, 
sobre sangre se estampe su pie. 
Y tus templos, palacios y torres 
se derrumben con hórrido estruendo, 
y sus ruinas existan diciendo: 
de mil héroes la patria aquí fue. 


IV

¡Patria! ¡Patria! tus hijos te juran 
exhalar en tus aras su aliento, 
si el clarín con su bélico acento 
los convoca a lidiar con valor. 
¡Para ti las guirnaldas de oliva; 
¡un recuerdo para ellos de gloria! 
¡un laurel para ti de victoria; 
¡un sepulcro para ellos de honor!

La interpretación oficial demanda que el orden del canto sea:

  • Coro
  • Estrofa I
  • Coro
  • Estrofa II
  • Coro
  • Estrofa III…y asi sucesivamente hasta finalizar con el coro.

Los versos tercero y cuarto del Coro deben repetirse así como el último verso de cada estrofa.

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Categoria: Historia

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