La Batalla del Monte de las Cruces en la Independencia

El resultado de la batalla del Monte de las Cruces parecía haber marcado el destino final e inevitable para la Ciudad de México. Guerra de Independencia (9).

Pocos días antes de la batalla del Monte de las Cruces y después de la toma de la ciudades de Valladolid y Toluca, el ejército insurrecto tomó rumbo hacia la Ciudad de México, donde el virrey en turno, Francisco Javier Venegas, preparaba una pequeña fuerza de 2,000 hombres que hiciera frente a los rebeldes.

Para fortuna de los insurgentes, el mandó recayó en un militar inexperto, mediocre y cobarde: Torcuato Trujillo.

Trujillo pronto se colocó en el lugar llamado el Monte de las Cruces y desde ahí inició la batalla contra el ejército enemigo que en ese momento sumaba más de 80,000 hombres. Era casi el medio día del 30 de octubre de 1810.

La batalla empieza bien para los realistas.-

En un principio la lucha parecía favorecer a las fuerzas realistas gracias al poderoso fuego de cuatro cañones instalados en una pequeña loma que dominaba el campo de batalla. Pero no tardaron mucho los rebeldes en inutilizarlos. Allende en compañía de Jiménez, de forma tanto intrépida como valiente, había logrado acercarse hasta su emplazamiento y derribarlos.

De repente y tras haber perdido los realistas una importante posición comandada por el capitán Antonio Bringas, las fuerzas del virrey pidieron la rendición. Los insurgentes, al acercarse para pactar las condiciones de tal solicitud de rendición, fueron víctimas de un acto cruel y cobarde: el mismo Trujillo ordenó abrir fuego sobre los parlamentarios matando a mansalva a poco más de 80 rebeldes.

Esta reprobable acción hizo enfurecer de tal manera a los insurgentes que las fuerzas realistas tuvieron que huir precipitadamente de la batalla y aunque todavía trataron de hacer frente al enemigo en Cuajimalpa, se vieron obligados a regresar derrotados a la Ciudad de México. Sólo 50 hombres habían podido salvar la vida. Dato curioso y un tanto irónico es que entre los sobrevivientes del ejército realista se encontraba el que años después culminaría la larga guerra de independencia dando paso al nacimiento de la nación mexicana: Agustín de Iturbide Aramburu.

Agustín de Iturbide tiempo después de la Batalla del Monte de Las Cruces

La Ciudad de México en peligro inminente.-

El triunfo de los insurgentes en la batalla del Monte de las Cruces allanaba el camino hacia la desprotegida ciudad de México.

Los habitantes de la ciudad capital de la Nueva España se prepararon para lo peor. Se temía, con justa razón, que los sucesos de San Miguel o Guanajuato fueran repetidos de manera acrecentada. La matanza de peninsulares y saqueo descontrolado no podría reprimirse.

El 2 de noviembre se supo la noticia de que los insurgentes habían llegado hasta los pueblos cercanos de San Ángel, Coyoacán y Tlalpan y justo cuando la ciudad se preparaba para la inútil defensa sucedió lo increíble: ¡el ejército revolucionario de Hidalgo se retiraba! ¡A sólo un paso de la capital!

¿Porqué Hidalgo decidió repentinamente emprender la retirada cuando no existía nada que le impidiera avanzar y tomar la ciudad?

En realidad no se sabe a ciencia cierta y nadie ha podido dar una explicación acertada que aclare los motivos que indujeron al cura Hidalgo a dar marcha atrás. Simplemente inexplicable.

 

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