Allende se prepara para el ataque realista

Ignacio Allende arriba a la ciudad de Guanajuato y comienza sus preparativos para la difícil defensa de la ciudad. Guerra de Independencia (13).

El 13 de noviembre de 1810, Ignacio Allende llega a Guanajuato con el fin de defender la ciudad del inminente ataque del jefe realista Felix Calleja.

Su entrada a la población se convierte en un desfile triunfal con festejos y repique de campanas. La noticia de la caída de la ciudad de Guadalajara (11 de noviembre de 1810) y San Luis Potosí acrecienta la alegría de la fiesta.

Ignacio Allende
Ignacio Allende

Los preparativos de la ciudad.-

De inmediato, Allende dedica todos sus esfuerzos en preparar el terreno y la próxima batalla contra las fuerzas realistas. Allende sabía de sobra que la ciudad era en realidad indefendible. Él mismo lo había experimentado casi dos meses antes, cuando los insurgentes atacaron y tomaron la importante ciudad de Guanajuato. La gran diferencia, ésta vez, es que él sería el defensor y que no enfrentaría a una pequeña guarnición atrincherada, sino que ahora el enemigo sería un verdadero y resuelto ejército profesional. Todo contrario a los sucesos del 28 de septiembre de 1810.

Allende pide auxilio a Hidalgo.-

Conociendo su difícil posición, Ignacio Allende envía algunas cartas de auxilio a Miguel Hidalgo, solicitándole que con sus fuerzas tome rumbo a Guanajuato y ataque por la retaguardia al ejército realista. Al constatar que el cura ha tomado y sigue camino a la ciudad de Guadalajara, sin atender su llamado, cada nueva misiva va recrudeciéndose con un tono cada vez más recriminatorio y personal. Allende afirma, y así se lo hacer saber, que Hidalgo está más preocupado por su propia  ganancia y seguridad.

…y sigue la barbarie.-

En los pocos días que Miguel Hidalgo estuvo en Valladolid, volvió a ordenar inexplicables actos de barbarie: entregó 80 prisioneros españoles a la chusma que lo acompañaba con la indicación de que fueran “pasados a cuchillo”, sin compasión alguna. Además hizo que en todas las misas se leyera un documento -redactado por él mismo- que defendía a su persona de las acusaciones de herejía lanzadas por la Santa Inquisición.

Atendiendo a los movimientos y sucesos de mediados de noviembre de 1810, y revisando el contenido de la correspondencia entre los dos jefes rebeldes, se desprende que a Allende no le faltaba razón en sus alegatos acusatorios.

Allende prepara las calles de Guanajuato para recibir el ataque.

No obstante la compleja situación de las fuerzas rebeldes, Allende continúa los preparativos: se colocaron más de 2,000 barrenos en los principales accesos de la ciudad con la esperanza de detener y destruir a los realistas apenas intentaran entrar a la plaza; los honderos hicieron acopio de piedras para que desde lo alto de los cerros pudieran atacar a las fuerzas de Calleja y Manuel Flon; con gran prisa se fundieron nuevos cañones (al más grande se le dio el extravagante nombre de “Defensor de América”).

Todos los desesperados preparativos para la inútil defensa de Guanajuato tomó casi 9 días. Miguel Hidalgo ni siquiera intentó auxiliar a Ignacio Allende y continuó su camino hacia la ciudad de Guadalajara.

Para el 22 de noviembre el ejército realista de Felix María Calleja ya se encontraba en las afueras de la ciudad.

 

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