Felix María Calleja recupera Guanajuato

Días después de la exitosa batalla en Aculco, Felix María Calleja se dirige a recuperar a la rica ciudad de Guanajuato. Guerra de Independencia (14).

Los ejércitos realistas del comandante Felix María Calleja y de Manuel Flon arriban a la ciudad de Guanajuato el 22 de noviembre de 1810 y se aprestan a combatir a las desorganizadas fuerzas insurgentes.

Desde el día 13 del mismo mes, el propio Ignacio Allende se había entregado en cuerpo y alma a la preparación de las defensas ante el inminente ataque de Calleja. Entre otras medidas tomadas para contener a los realistas, se había logrado colocar 2,000 barrenos en los principales accesos a la plaza con el único fin de hacerlos estallar apenas marcharan sobre ellos los soldados enemigos.

La puesta en marcha del plan corrió, personalmente, a cargo de un ex administrador de una mina de nombre Casimiro Chovel.

La acción resulto fallida. Fernando Pérez Marañon, un ex regidor de la ciudad, pudo de alguna forma poner sobre aviso a Felix Calleja, el cual, rápidamente modificó la ruta de ingreso a la ciudad.

Muy temprano, en la mañana del 23 de noviembre, las fuerzas realistas iniciaron el ataque sobre los rebeldes. Ninguna posición insurgente resistió los primeros embates del bien organizado ejército de Calleja.

La barbarie una vez más.-

Dos horas después del mediodía, los ejércitos realistas ya se habían abierto paso y arremetían contra los pocos y desorganizados insurrectos que quedaban. Algunos de éstos últimos, ciegos de coraje y con un ánimo de venganza incontrolable, se dirigieron a la Alhóndiga de Granaditas para matar a mansalva a los aproximadamente 85 prisioneros de sangre española que ahí se encontraban recluidos.

Todos civiles. Niños, mujeres, hombres, ancianos y jóvenes inocentes por igual, fueron bárbaramente asesinados. A cuchillo o a garrote limpio fueron matando a todos los indefensos ocupantes de la Alhóndiga. El responsable era un mayordomo de minas apodado “el negro Lino”.

Felix Maria Calleja
Felix Maria Calleja

El jefe Felix María Calleja, al saber de estas terribles acciones, ordenó tocar a degüello para que sus tropas avanzaran y acabaran con todos los que a su paso se encontraran, sin miramientos.

Sin embargo, un fray de nombre José María de Jesús Belaunzarán, enfrentó al conde de la Cadena, Manuel Flon y le suplicó ardorosamente que cesara la absurda matanza, argumentando que la población en general era inocente y que estaba al margen de la confrontación, tanto, que no se encontraban huyendo como culpables de alguna felonía.

De inmediato Felix María Calleja y Manuel Flon dieron contra orden y la matanza sobre los  civiles y legítimos pobladores de Guanajuato por fin terminó.

Felix María Calleja recupera la ciudad.-

La rica ciudad de Guanajuato había sido recuperada y arrebatada a los insurgentes. Decenas de prisioneros rebeldes fueron hechos prisioneros y conducidos a la alhóndiga, donde días más tarde serían fusilados.

Entre los prisioneros no se encontraba Ignacio Allende. El jefe insurgente, al percatarse que los ejércitos realistas tendrían el triunfo contundente de la batalla, montó a caballo y con sus hombres, abandonó la plaza con destino a la ciudad de Zacatecas.

 

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