La guerra de independencia se generaliza

Mientras Hidalgo permanecía en la ciudad de Guadalajara, en otras partes del territorio se verificaban violentos enfrentamientos entre insurgentes y realistas. Guerra de Independencia  (16).

En tanto, los enfrentamientos y rebeliones de la guerra de independencia comenzaban a cobrar fuerza. Pequeñas fuerzas insurgentes (comparadas con las de Miguel Hidalgo y Allende) en diferentes unidades revolucionarias combatían a los realistas en diferentes territorios de la Nueva España.

Después de la toma de Guanajuato por parte de los ejércitos realistas y antes de la batalla que marcó la debacle de las fuerzas insurgentes principales (Puente de Calderón 17 de enero de 1811) hubo, entre otras más, cuatro confrontaciones importantes que reflejaban la magnitud de la incipiente rebelión:

  • Batalla de Real de Rosario (en el actual estado de Sinaloa), del 18 de diciembre de 1810, donde insurrectos al mando de José María González Hermosillo se enfrentaron y derrotaron con 4,200 infantes a los realistas, que a su vez, eran comandados por el coronel Pedro Villaescusa.
  • Batalla de Tres Palos, Acapulco, del 4 de enero 1811.

 

En el campamento español ubicado en la Laguna de Tres Palos en Acapulco (hoy el actual estado de Guerrero) José María Morelos y Pavón derrota al jefe realista Juan Francisco París.

  • Batalla de Agua Nueva del 7 de enero de 1811.

En la Hacienda de Agua Nueva, en Coahuila, Mariano Jiménez derrota fácilmente al gobernador y brigadier Antonio Cordero y Bustamante apoderándose de la ciudad de Saltillo. Las fuerzas realistas sólo sumaban 700 hombres mientras que la de los insurrectos llegaba al importante número de 8,000 efectivos.

  • Batalla de Urepetiro 14 de enero de 1811, en el hoy municipio michoacano de Tlazazalca.

Ruperto Mier, jefe insurgente con 2,000 hombres y 29 piezas de artillería es derrotado por el regimiento de Valladolid al mando del general realista José de la Cruz.

Todo parecía indicar que la revolución independentista se estaba extendiendo por toda la Nueva España y que las rebeliones de septiembre de 1810 sólo eran el preámbulo de lo que vendría después. Pese a todo, el cura de Dolores, había logrado contagiar a otros importantes

personajes del ánimo de lucha en contra la opresión española. Muchos habían respondido a su llamado y tras levantar fuerzas locales se habían sumado resueltamente a la lucha. No fueron pocos los que llegaron a suponer que la guerra de independencia se resolvería muy rápidamente.

Sin embargo, el 17 de enero del año de 1811, el movimiento independentista sufriría un duro revés: el ejército de Miguel Hidalgo sería mortalmente derrotado en la batalla de Puente de Calderón por el jefe realista Felix María Calleja. La lucha armada, aunque extendiéndose, mucho tardaría en reponerse del fuerte descalabro.

 

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