La debacle de Miguel Hidalgo y Costilla

La terrible derrota sufrida por los insurgentes en Puente de Calderón significó el fin de la primera etapa de la lucha independentista y el inicio de la debacle de Miguel Hidalgo (18).

Después de los graves acontecimientos del 17 de enero de 1810, la debacle de Miguel Hidalgo, Allende y de los ejércitos insurgentes fue por completo en picada. Todo cambió en un instante.  La pequeña diferencia entre casi tener ganada la batalla de Puente de Calderón a huir precipitadamente hacia Guadalajara marcó profundamente los sucesos venideros en los siguientes dos meses.

Mientras tanto, el 20 de enero, insurgentes al mando del teniente coronel Mariano Jiménez, derrotan a las fuerzas realistas de José Manuel de Ochoa en la la batalla del Puerto del Carnero, Coahuila.

Hidalgo y Allende se confrontan.-

En su camino de huida hacia el norte, Miguel Hidalgo llegó a la población de Calvillo en Aguascalientes – donde permaneció del 19 al 24 de enero – para luego dirigirse hacia la hacienda de San Blas de Pabellón y verse con Allende.

El 26 del mismo mes, se realiza el álgido encuentro entre los dos principales jefes insurgentes. En Pabellón, Allende junto a los comandantes rebeldes Arias, Arroyo y Casas, entre otros, responsabilizan a Hidalgo de la terrible derrota de Puente de Calderón.

Se le acusa de haber hecho caso omiso de las indicaciones dadas por los militares durante todo el movimiento y en especial en la última batalla. También se le recrimina por todos los excesos cometidos en los meses anteriores.

Aunque Hidalgo se defiende, es despojado del mando militar y de los títulos hasta ese día utilizados. Ante sus protestas es amenazado de muerte en caso de no ceder a las exigencias de los demás jefes insurgentes.

Miguel Hidalgo
La debacle de Miguel Hidalgo.

La debacle de Miguel Hidalgo.-

El nuevo mando recae en Allende y a partir de ese momento Miguel Hidalgo es prácticamente hecho prisionero. Allende se encontraba tan contrariado con el cura que llegó al extremo de consultar a unos religiosos acerca de la posibilidad y legitimidad de envenenarlo para ya terminar, de una vez por todas, con los asesinatos, matanzas y demás males causados por las terribles estrategias y acciones del ahora ex jefe insurgente.

Algunos de los consultados opinaron que envenenar al Hidalgo no sólo sería un acto legítimo sino hasta de provecho para la humanidad. No obstante que Allende preparó el veneno nunca tuvo la oportunidad de aplicarlo.

El mismo Allende, durante su declaración en el juicio militar que se llevó a cabo tras su detención, narra y corrobora sus intenciones de matar a Hidalgo.

Por otro lado, mientras los fugitivos continúan su huida hacia el norte, se verifica la Batalla de Piaxtla del 8 de febrero de 1811 en la población de San Ignacio de Piaxtla, Sinaloa.

Los insurgentes comandados por el general José María González Hermosillo fueron derrotados por los realistas al mando del jefe militar de la intendencia de Sonora Alejo García Conde.

Con más de 500 muertos insurgentes los intentos de revolución en el noroeste del territorio de la Nueva España quedaron temporalmente sofocados.

La debacle de Miguel Hidalgo. Monumento en la ciudad de Zacatecas.
La debacle de Miguel Hidalgo. Monumento en la ciudad de Zacatecas.

La huida.-

Tras los sucesos de Pabellón (actualmente Pabellón de Hidalgo), los insurrectos fugitivos arriban a Zacatecas (10 de febrero) y se dirigen a la ciudad de Saltillo como parada temporal en su plan para alcanzar los territorios del norte y huir hacia los Estados Unidos.

El plan nunca se concretaría, ya que el 21 de marzo de 1811, en Las Norias del Baján, Coahuila, los insurgentes serían aprehendidos y hechos prisioneros.

 

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