La segunda etapa de la lucha de independencia

A partir de la segunda etapa del movimiento las fuerzas rebeldes comienzan a entrar en un proceso de organización más acorde con las circunstancias del momento (23).

Con la captura y muerte de los principales jefes de la insurrección independentista se inicia lo que actualmente se denomina como “la segunda etapa de la guerra de independencia”.

Los focos de rebelión hacia el año de 1811, lejos de disminuir después de la desaparición de Hidalgo y Allende, comienzan a acrecentarse notablemente como una segunda etapa.

Ignacio López Rayón.-

Por un lado quedaba como cabeza de la rebelión Ignacio López Rayón, un abogado firmante del bando de abolición de la esclavitud del 6 de diciembre de 1810. Allende antes de su salida a Saltillo lo había nombrado su representante. Y por otro lado, José María Morelos quedaba como el sucesor de Hidalgo.

Apenas de enterarse de la aprehensión de Hidalgo y Allende, López Rayón salió de la ciudad de Saltillo (junto a los jefes Antonio Torres, Villalongín, Rosales, entre otros) con rumbo a la ciudad de Zacatecas el 26 de marzo de 1811. En un principio logró evadir hábilmente a las fuerzas realistas que andaban sobre sus pasos pero no fue hasta Puerto de Piñones, Coahuila, que se vio obligado a enfrentar al ejército de Manuel Ochoa el 1º de abril. Aunque el realista contaba con más efectivos, López Rayón consiguió vencerlo y ponerlo en fuga.

Días más tarde, López Rayón estuvo a punto de perder a su ejército. Debido a la grave escasez de  agua y alimentos, las tropas habían entrado en un proceso de amotinamiento amenazando a su jefe de acogerse al indulto del virrey. Fue gracias a la ocupación de la hacienda de San Eustaquio -donde había agua y víveres en abundancia- que la insubordinación pudo contenerse y continuar su viaje hacia el sur hasta consumar la toma de Fresnillo, Guadalupe y la ciudad de Zacatecas (15 de abril de 1811).

Zacatecas, segunda etapa.
Zacatecas, segunda etapa.

Ocupación de Zacatecas.-

La ocupación de la ciudad de Zacatecas marcó una gran diferencia de actitud y organización militar. En lugar de permitir o incitar los saqueos o matanzas innecesarias al estilo de Hidalgo, López Rayón hizo que su ejército entrara a la ciudad de manera pacífica y ordenada, sin disturbios, venganzas o muertes injustificadas. Los soldados y jefes realistas, así como los españoles residentes fueron respetados en sus bienes y personas.

Ahí, en Zacatecas, el nuevo jefe de la insurrección formó junto con los notables de la ciudad, un nuevo gobierno y envió una carta a Calleja (el 22 de abril) en la que prácticamente le explicaba, entre otras cosas, que la intención del movimiento rebelde obedecía a la necesidad de construir un Congreso Nacional que fuera fiel a Fernando VII.

Tras la negativa de entendimiento y conociendo la peligrosidad de las amenazas lanzadas por el jefe realista, López Rayón se vio obligado -poco antes de la inminente llegada de Calleja- a abandonar la ciudad con rumbo a Aguascalientes.

 

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