Morelos en Chilpancingo y Acapulco

José María Morelos intenta insurreccionar el sur (26).

El 21 de octubre de 1810, cerca de Indaparapeo, en Charo, Miguel Hidalgo le encomendó a José María Morelos iniciar la revolución en el sur del territorio. Morelos de inmediato se puso a realizar los preparativos para llevar a buen término la solicitud del jefe de la rebelión.

Al comienzo de las hostilidades, Morelos sólo disponía de 25 hombres mal armados y mal preparados, pero en Tecpan un cuerpo de las fuerzas realistas desertó y se unió a la causa independentista. Ahora su ejército sumaba con más de 3,000 efectivos mejor armados, disciplinados y experimentados.

También, en Tecpan, se adhirieron a la causa los hermanos Galeana. Hombres de gran prestigio y gran importancia en la historia de la lucha de independencia.

Morelos intenta un ataque sorpresa.-

Después de tomar el cerro El Veladero, desde donde se podía dominar el puerto de Acapulco, Morelos intentó un ataque sorpresa al fuerte que protegía al importante puerto. Desgraciadamente para la causa, una traición por parte del teniente de artillería, José Gagó, puso en sobre aviso a los defensores del fuerte y de antemano, preparados para la confrontación, lograron repeler exitosamente el ataque (8 de febrero de 1811).

Tras el doloroso fracaso, Morelos se vio obligado a ordenar la retirada de sus diezmadas fuerzas.

Tres meses después, los exitosos contraataques de las fuerzas realistas y los constantes fracasos en los intentos de conquistar la ciudad hicieron ver a Morelos y Galeana que el asedio a Acapulco no iba a producir resultado alguno. La eficiente defensa del puerto por parte de los españoles obligaba a los insurgentes del sur a intentar otro tipo de estrategia.

Entonces se tomó la decisión de abandonar las posiciones de El Veladero, El Aguacatillo, Las Cruces y La Sábana para dirigirse a Chilpancingo.

Nuevo objetivo.-

Camino a su nuevo objetivo, Morelos le pidió a Hermenegildo Galeana que se dirigiera a la hacienda de Chichihualco con el fin de reclutar a Leonardo y Nicolás Bravo. Morelos sabía que estos ricos hacendados estaban siendo buscados por las autoridades gubernamentales por su franca simpatía con la causa revolucionaria. Los Bravo, padre e hijo, fueron piezas fundamentales en las acciones de la lucha de independencia.

El virrey, preocupado por los acontecimientos, envió al coronel Leonardo Garrote a contener el avance de los rebeldes en la zona de Chilpancingo. Después de algunos desastrosos enfrentamientos, el coronel Garrote se vio obligado a ordenar la retirada al poblado de Tixtla donde finalmente rindió sus fuerzas tras la caída de la ciudad de Chilpancingo. Ésta ciudad había sido tomada -con gran facilidad- el 24 de mayo de 1811.

Surge Vicente Guerrero.-

La caida de Tixtla fue un duro bautizo de sangre para las fuerzas insurgentes. El enfrentamiento entre las dos facciones era muy desigual: las tropas y artillería de los realistas era muy superior a la de los rebeldes. No obstante, el arrojo de los insurgentes comandados por Hermenegildo Galeana, Nicolás Bravo y un novel militar oriundo de Tixtla llamado Vicente Guerrero, logró la capitulación de la plaza el 26 de mayo de 1811.

 

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