La ciudad de Valladolid: el declive de Morelos

A finales de 1813, Morelos, se presenta frente la ciudad de Valladolid sin imaginar que ahí comenzaría el fin de su campaña militar (36).

El 22 de diciembre del año de 1813 las fuerzas rebeldes se presentan frente a la ciudad de Valladolid.

Aparentemente la caída del puerto de Acapulco y la celebración del Congreso de Chilpancingo por parte de los insurgentes, permitían suponer que la consolidación del movimiento independentista iba por muy buen camino.

La realidad es que la tardanza en la conquista de Acapulco había permitido al virrey Calleja reorganizar exitosamente toda la estrategia de combate.  José María Morelos, por el contrario, había perdido un tiempo precioso que a la larga le traería graves consecuencias.

El nuevo “generalísimo” de la guerra de independencia, con exceso de confianza, decidió atacar la ciudad de Valladolid sin imaginar siquiera que ésta operación iniciaría y marcaría el rápido declive de su campaña militar.

El ataque a Valladolid.-

Al día siguiente de la llegada y después de conminar infructuosamente a la rendición al jefe realista de la plaza, el coronel Domingo Landázuri, Morelos ordenó el ataque.

Después de las primeras confrontaciones del 23 de diciembre de 1813, los insurgentes habían logrado tomar la garita conocida como el Zapote y conseguir buenas posiciones a la entrada de la ciudad de Valladolid. Al atardecer,  las fuerzas independentistas, con aire festivo, se retiraron con la idea de consumar la conquista al día siguiente.

El ataque de Iturbide.-

Ni Morelos, ni Matamoros, Galeana o Bravo, imaginaron que los defensores no iban a esperar un nuevo ataque. Ese mismo día dos cuerpos de ejército realista arribaban a la ciudad. Uno comandado por el coronel Agustín de Iturbide y otro por el general Ciriaco Llano.

La batalla de las Lomas de Santa María.-

En la madrugada del día 24 de diciembre, las fuerzas combinadas de Iturbide y Llano atacaron por sorpresa el campamento insurgente. Los rebeldes se habían instalado en un paraje denominado como Lomas de Santa María.

El exitoso ataque de los realistas acabó con más de la cuarta parte del ejército de Morelos y al mismo tiempo acabó también con la confianza y con la buena estrella del comandante insurgente. Inexplicablemente, Morelos dejó de ser el efectivo militar que había demostrado ser hasta ese día y entró en una serie de errores y desatinos estratégicos que dieron al traste con la revolución independentista en el sur de la Nueva España.

 

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