La muerte del insurgente Mariano Matamoros

Sólo 15 días bastaron para que el ejército insurgente del sur de Morelos y Mariano Matamoros pasara de ser una intimidante y exitosa fuerza de combate a una pequeña guerrilla que huía de sus enemigos  (37).

Las terribles derrotas que sufrieron el ejército insurgente de Morelos y Matamoros en Valladolid y Santa Lucía, influyeron muy negativamente en el característico ánimo, arrojo y capacidad militar del cura de Carácuaro.

Desde el 24 de diciembre de 1813, las fuerzas insurgentes habían quedado muy reducidas y para principios del año siguiente se encontraban en precarias condiciones. La persecución que Iturbide y Llano ejercían sobre el otrora poderoso ejército rebelde se convirtió en una constante  presión.

Los desatinos de Morelos.-

En enero de 1814, inexplicablemente, el jefe insurgente tomó una grave decisión: hacer frente al poderoso ejército realista. Para ello, ordenó a don Mariano Matamoros, parapetarse en la Hacienda de Puruarán mientras él seguía su camino. Una insensata orden que sólo tendría como consecuencia una anunciada derrota y una completa descalificación para el tradicional valor de Morelos.

La historia no puede explicar las razones de tan grave error y, peor aún, porqué Morelos  abandonó a su suerte a Mariano Matamoros. Despúes de los acontecimientos del mes anterior, Morelos había perdido su ejemplar valor y talento militar.

No obstante, la absurda situación, y pese a los constantes consejos de los lugartenientes de Matamoros, la orden fue acatada.

La batalla de Puruarán.-

El 5 de enero de 1814 el ejército realistas atacaron a las mal preparadas fuerzas de Mariano Matamoros. Poco duró el enfrentamiento. Los cañones de las fuerzas gubernamentales* acabaron con la resistencia en menos de una hora.

Los soldados independentistas iniciaron la fuga por un puente cercano. Iturbide, percatándose de la situación, dejó que el puente se llenara de fugitivos antes de cerrarles el paso. La masacre fue total: más de 600 hombres fueron acribillados por los fusileros realistas.

Por su parte, Matamoros, intentó cruzar el río a nado pero fue derribado y apresado por el bravo soldado José Eusebio Rodríguez. El 23 de enero del mismo año, el cura y gran militar, Mariano Matamoros fue degradado y condenado a muerte. Su ejecución se llevó a cabo el 3 de febrero de 1814 en el llamado Portal de Ecce Homo.

La persecución.-

A partir de esos trágicos momentos, los restos del ejército insurgente del sur se convirtieron prácticamente en fugitivos. Las fuerzas realistas, por su parte, se empecinaron en terminar con la rebelión de una vez por todas. Ni los integrantes del Congreso de Chilpancingo ni Morelos tendrían un minuto de descanso. Tanto Calleja como Iturbide no aflojarían el paso ni la presión en la persecución a los independentistas.

*Algunos historiadores señalan que la artillería realista era comandada por Ciriaco Llano. Otros sostienen que él había sido llamado a España unos días antes y que sólo las fuerzas de Iturbide realizaron toda la operación.

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