La consumación de la Independencia

Por fin, y tras 11 años de lucha, la consumación de la independencia se hace realidad el jueves 27 de septiembre de 1821 (50).

Para finales de septiembre de 1821, la consumación de la independencia de México ha quedado consolidada.

Durante las últimas semanas los acontecimientos se habían precipitado. La salida del virrey Juan Ruiz de Apodaca, la regencia temporal de Francisco Novella y la llegada de Juan O’Donojú habían allanado el camino a el ejército Trigarante de Agustín de Iturbide.

Pocos días bastaron para que después de la llegada de los insurgentes a la Ciudad de México las cosas cambiaran completamente. Tras el rechazo a los Tratados de Córdoba, la capital se preparó para resistir a Iturbide. Fuerzas realistas todavía tenían fe en derrotar a los rebeldes. Los habitantes huían y escondían sus caudales. Se esperaba lo peor.

Gracias a la oportuna y enérgica intervención de Juan O’Donojú, que como Jefe Superior Político, logró que Francisco Novella entregara el mando y que los realistas aceptaran lo inevitable.

De repente, el ánimo popular se volcó fervorosamente en favor de la independencia. Fiestas, desfiles y celebraciones se multiplicaron por doquier. El día 26, la capital se desbordaba en júbilo y patriotismo; el recibimiento a Iturbide fue espectacular.

Ese mismo día se formó un nuevo gobierno: La Junta Provisional Gubernativa.

El desbordado júbilo por el libertador.-

Al día siguiente, el jueves 27 de septiembre de 1821, se verificó una de las jornadas más festivas y jubilosas que ha tenido la capital. La llegada del Ejército Insurgente fue apoteósica y selló la consumación de la independencia de México.

Agustín de Iturbide* y Juan O’Donojú presidieron una magna marcha desde el balcón del Palacio Virreinal. La caballería, infantería y artillería del Ejército de las Tres Garantías desfilaron en medio de una gran algarabía popular. Banderas, pendones y hasta atuendos portaban con orgullo los tres colores nacionales: verde, blanco y rojo. Más tarde se celebró una fastuosa misa en la Catedral para seguir con un banquete y un breve discurso del libertador a la población desde el Palacio.

Iturbide fue efusivamente celebrado una y otra vez por la población. Pobres, ricos, notables, eclesiásticos, militares no contenían su emoción y admiración por el gran hacedor de la Independencia Nacional.

El Acta de Independencia del Imperio Mexicano.-

El Acta de Independencia del Imperio Mexicano se redactó – por Juan José Espinosa de los Monteros – y firmó en el ahora Palacio Nacional el 28 de septiembre de 1821 por los integrantes de la recién formada Junta Provisional Gubernativa

A partir de ese momento, y gracias a Agustín de Iturbide, México nacía como una nación soberana e independiente.

No obstante, no deja de ser un hecho curioso y hasta risible, que la Historia haya olvidado al gran Agustín de Iturbide y que en las celebraciones modernas ni siquiera se le mencione. A él se debe la independencia de México, no como consumador sino como su verdadero creador.

  • Nombre completo: Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu Arregui Carrillo y Villaseñor.

Anterior: Las negociaciones y Tratados de Córdoba.

 

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