Ballenas: Encuentro con los gigantes de los mares

El sentimiento y emoción que despiertan las ballenas es una experiencia que hay que vivir.

Para cualquier persona que ame los viajes y los paseos el encuentro con especies diferentes, como las ballenas, que no encontraría en su sitio de origen, es especialmente emocionante. Sin embargo, el avistamiento y la convivencia con seres gigantes y míticos resulta algo simplemente extraordinario.

Los amantes del mar encuentran en estas criaturas fascinantes un sentimiento de grandeza y respeto que no pueden menos que reverenciar a tan increíbles seres. Su hechizo se combina con el encanto del mar, ese entorno bello y a la vez imponente.

No hay nada más hermoso y gratificante para el espíritu que ver a las ballenas, orcas, tiburones, delfines y otras especies en su hábitat natural, ¡y nadando en completa libertad!

Santuarios de las ballenas jorobada (gris y azul):

El estado de Baja California Sur

Todos ellos en el Mar de Cortés

En el Océano Pacífico:

Santuarios del gigantesco Tiburón Ballena:

En Quintana Roo en el Caribe Mexicano

  • Holbox
  • Contoy
  • Isla mujeres

Mientras tanto, la observación y el nado con tiburones se da mayormente en la Isla Guadalupe, en Baja California, para ver al tiburón blanco, y el Gran Arrecife Maya, entre Playa del Carmen y Cozumel, así como Isla mujeres, en Quintana Roo, para observar de cerca al tiburón toro.

En cada uno de estos destinos turísticos existen tours y embarcaciones que te llevan mar adentro en la búsqueda de estos especímenes para tu deleite y el de los demás visitantes. En algunos casos se trata de tours de avistamiento y fotografía, y en otros se permite descender de la embarcación para llevar a cabo un paseo de buceo y esnórquel.

  • Se cree que el tiburón blanco es una de las especies más longevas en el planeta. Su edad estimada como especie es de unos 400 millones de años nadando en la inmensidad del mar. Sí, en efecto, mucho antes que los dinosaurios caminaran sobre la tierra firme, ellos ya habitaban el océano.
  • En Isla Mujeres se encuentra un sitio llamado La Cueva de los Tiburones Dormidos, donde, en efecto, descansan estos imponentes escualos muy cerca de la arena, ofreciendo un espectáculo increíble.
  • Es curioso saber que el tiburón ballena, ni es tiburón, ni es ballena. No es un escualo y tampoco pertenece a las especies de mamíferos marinos: en realidad es un pez, ¡y es el más grande del mar! Este enorme animal submarino se alimenta de plancton.
  • La temporada de avistamiento de ballenas jorobadas en Riviera Nayarit es de mediados de diciembre a finales de marzo de cada año.
  • La temporada de avistamiento de tiburones ballena, también conocidos como peces dominó en Holbox, Contoy e Isla mujeres, en Quintana Roo, es de mediados de mayo a mediados de septiembre de cada año.
  • Estas especies de gigantes de los mares realizan largas y exhaustivas travesías por el mar para llegar a las costas mexicanas a alimentarse y tener a sus crías en un ambiente marino más tibio, mientras hace frio en los sitios donde habitualmente viven.
Ballena en el Océano Pacífico
Ballena en el Océano Pacífico

Consejos de los expertos: siempre que te sumerjas en el mar o cualquier cuerpo de agua natural, es importante que uses correctamente el equipo de seguridad recomendado por tus anfitriones, se trate de equipo de esnórquel o de buceo, chaleco salvavidas, si es el caso y –muy importante– que tu piel esté libre de químicos (como desodorante, perfume, maquillaje y lociones para el sol), ya que dañan el delicado equilibrio del entorno submarino.

Una vez fuera del agua puedes usarlos. Prefiere siempre las lociones bloqueadoras biodegradables, que cuidan tu piel y el medio ambiente.

Otro consejo de los viajeros expertos que cuidan el planeta es no tratar de tocar a los peces ni los arrecifes, ya que, como toda actividad acuática, el contacto con las especies y su hábitat puede resultar en algún daño para ellos o para ti.

En todo caso, lo mejor y más recomendable es seguir en todo momento las indicaciones de tus guías o anfitriones.

 

Por: Marisa Rosales

 

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