Revolución de Tuxtepec

Revolución de Tuxtepec:

Es importante hacer notar que el conflicto ya había tomado forma aun antes del sufragio. El sólo anuncio de la intención de reelección del presidente había sido suficiente. Las supuestas elecciones fueron realizadas en plena revolución y el triunfo de Sebastián Lerdo de Tejada fue ratificado por el 8º Congreso el 26 de septiembre de 1876.

Mientras en el interior del país se generalizaban los levantamientos y enfrentamientos, en la capital, el presidente de la Suprema Corte, José María Iglesias renunciaba a su cargo. El político sostenía, que  habiendo sido la reelección del presidente tan descaradamente fraudulenta, a él, en su carácter de presidente de la Suprema Corte y mientras no se realizaran nuevas elecciones, le correspondía el cargo de presidente interino de México.

José María Iglesias salió furtivamente de la capital y se dirigió a Guanajuato, donde fue reconocido como presidente de la República por el gobernador de la entidad Florencio Antillón. Más tarde los gobernadores de Colima, Guerrero, Jalisco, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora y Zacatecas le dieron todo su apoyo. En Salamanca expidió un manifiesto y nombró a su gabinete. El conflicto tenía ahora un importante tercer participante.

Porfiristas y lerdistas:

Sebastián Lerdo de Tejada no perdió tiempo, y desde el inicio del conflicto, atacó y persiguió a los rebeldes. Hubo gran cantidad de enfrentamientos militares entre porfiristas y lerdistas, pero la balanza de la victoria parecía inclinarse tan favorablemente hacia el lado de los federales que hasta la actividad militar del gobierno fue disminuida tras la derrota de Porfirio Díaz en el enfrentamiento de Icamole, Nuevo León.

Donato Guerra, Manuel González y Justo Benítez iniciaron una guerra de guerrillas en el interior del país y no tardaron en controlar el Estado de Guerrero. Mientras tanto, el general Díaz se embarcó hacia Cuba para conseguir hombres y armas.

Pero hubo una batalla en especial en un paraje ubicado muy cerca del volcán de La Malinche y de la ciudad de Huamantla, Puebla y que no sólo definió el desenlace de la Revolución de Tuxtepec, sino que también fue el elemento clave que definió el futuro y destino de la República: La Batalla de Tecoac.