La Batalla significativa de Tecoac

El 16 de noviembre de 1876 se verifica en Tecoac, poblado próximo a Huamantla, Puebla y al volcán la Malinche, el enfrentamiento clave entre las fuerzas del general Porfirio Díaz y las fuerzas del gobierno de Sebastian Lerdo de Tejada, a la sazón, presidente de la República.

Antecedentes

Desde finales de 1875, cuando Sebastián Lerdo de Tejada anuncia que buscará la reelección para otro período presidencial, el país, por enésima vez, entra en una gran  efervescencia política, que en poco tiempo se convierte en la hoy conocida como “Revolución de Tuxtepec“.

Los inconformes y rebeldes se alzan contra el presidente aun antes de que se realicen las elecciones y el conflicto se agrava en todo el territorio.
Durante meses hay un claro dominio de la situación por parte de las fuerzas federales y el conflicto parece llegar a su fin en Tecoac.

La Batalla

Las tropas gubernamentales, con 3,000 soldados, al mando del general Ignacio Alatorre, se encuentran mejor armadas y preparadas que los 5,000 inexpertos pero entusiastas y aguerridos efectivos que comanda el general Porfirio Díaz.
La batalla se encuentra muy equilibrada ya que la inferioridad numérica es compensada con la calidad de un ejército profesional.

Los dos jefes esperan con ansia la llegada de refuerzos, pero estos no aparecen. Hay un momento crucial en donde todo parece indicar el triunfo del general Alatorre.

La gran sorpresa

El general Díaz esta a punto de ordenar la retirada cuando de forma sorpresiva aparece el general rebelde Manuel Gonzáles, (al mando de una caballería con 1,000 hombres) y ataca con tal fuerza los flancos de las tropas federales que estas quedan completamente desorganizadas.

El general Alatorre se lamenta y se retira, sabiendo que los refuerzos que esperaba del general Alonso pudieron haber cambiado los acontecimientos sólo si hubieran llegado primero.

Resultado

Al enterarse del trágico e inesperado resultado, Sebastián Lerdo de Tejada renuncia y escapa hacia Acapulco dejando el camino libre a Porfirio Díaz.
El general vencedor toma días más tarde la ciudad de México y se instala en la presidencia.

Desde 1810 y hasta 1876 el país no había tenido un sólo momento de paz y tranquilidad. Cientos de conflictos entre guerras, levantamientos y hasta invasiones extranjeras tenían exhausto a la República. Con la llegada de Porfirio Díaz todo eso se acabó y la nación por fin tuvo un respiro.

El general inició una gran era de paz y seguridad que produjo, por más de treinta años, un importante flujo de crecimiento. No sería posible entender la historia de México en el siglo XX sin la presencia y el tiempo del general Don Porfirio Díaz.

Pero es aquí donde uno se pregunta: ¿y si hubiera llegado tarde el general Manuel González?