Fray Gregorio traslada a Allende a Saltillo

Los insurgentes son recibidos y trasladados a Aguanueva y Saltillo por el fray Gregorio (19).

El 24 de febrero de 1811, Allende con su hijo Indalecio, y Aldama con su esposa, son recibidos y trasladados al pueblo de Aguanueva, Coahuila, por fray Gregorio de la Concepción Melero y Piña, aquel que, después de la salida de Calleja de San Luis Potosí tomó la ciudad para la causa insurgente.

Fray Gregorio había sido una pieza muy importante para la exitosa toma de la ciudad de Saltillo.

Un mes y medio antes, el 7 de enero, las fuerzas combinadas de Mariano Jiménez y de fray Gregorio habían derrotado justamente ahí, en Aguanueva, a las tropas realistas del gobernador de Coahuila Antonio Cordero y Bustamante.

Fue en la ciudad de Monterrey donde Mariano Jiménez y fray Gregorio recibieron la noticia de la trágica derrota de Puente de Calderón del 17 de enero y de que los máximos jefes insurgentes, Allende y Hidalgo, se dirigían a la ciudad de Saltillo en calidad de fugitivos.

Catedral de la ciudad de Saltillo. Fray Gregorio
Catedral de la ciudad de Saltillo. Fray Gregorio

Entrada a la ciudad de Saltillo.-

Un día más tarde, el 25 de febrero, Allende y su comitiva hicieron su entrada triunfal a la ciudad de Saltillo y en la noche de ese mismo día, Allende le solicitó a fray Gregorio que prepara alguna casa para hospedar a Miguel Hidalgo, que había viajado separado del resto ya que no deseaba entrar a la ciudad de día.

La casa que alojaría al ex jefe insurgente, a partir de esa noche, fue la del tesorero de la corona Manuel Royuela. Ahí mismo supo fray Gregorio de los sucesos de Pabellón en Aguascalientes.

El virrey ofrece la amnistía.-

A los pocos días de haber llegado a la ciudad de Saltillo, los jefes insurgentes recibieron una amenazante comunicación del virrey Francisco Javier Venegas. En ella se les remitía un ejemplar de la ley de amnistía de 1810 con la que se les conminaba a cesar en sus intentos de rebeldía y a  rendir sus fuerzas armadas.

La respuesta de rechazo de los insurgentes fue tajante y rimbombante:  las leyes de  indulto eran para criminales y no para defensores de la patria.

Se separan las fuerzas.-

Al enterarse de la captura de Ignacio Aldama y de algunos otros hechos contrarios para la causa insurgente, se toma la decisión de separar fuerzas. Allende con su hijo Indalecio, Jiménez y Arias más 4,000 hombres saldrían de inmediato hacia los Estados Unidos mientras en la ciudad de Saltillo quedarían 7,000 efectivos al mando de José Ignacio López-Rayón.

El 15 de marzo de 1810 salen los insurgentes con rumbo al paraje de Acatita de Baján (o Norias de Baján o Loma del Prendimiento) en las cercanías de Monclova. Los fugitivos esperan ser recibidos y cobijados por el coronel Ignacio Elizondo. Nadie imaginaba siquiera que, el antiguo jefe realista y ahora jefe rebelde, había regresado nuevamente a tener sentimientos de lealtad hacia el rey Fernando VII.

 

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