Santa Prisca: identidad y símbolo de Taxco, Guerrero.

La ciudad de Taxco aún preserva gran parte de su estilo virreinal, y gran ejemplo de ello es el Templo de Santa Prisca, una iglesia que es todo un icono de este Pueblo Mágico.

Santa Prisca fue en su momento el edificio más alto de México, con una altura de 94.58 metros (título que perdió en 1808).

Taxo fue el segundo centro minero más antiguo del continente después del Real de Minas Zacualpan, conocido por sus minas de plata que fueron productivas desde la época del virreinato.

Taxco, cuyo nombre deriva del náhuatl “tlachtli”, que significa “juego de pelota” o “lugar donde se juega pelota”, es el lugar de nacimiento del dramaturgo novohispano Juan Ruiz de Alarcón, de ahí que la ciudad tome en su honor su nombre actual: Taxco de Alarcón.

Época del Virreinato

Consumada la conquista española, en 1528 se estableció un campo minero en la población de Tetelcingo, que siglos después se constituyó como la población actual de Taxco.

Para 1570, esta población junto con Cantarranas y Tenango formaron el Real de Minas de Taxco, siendo la explotación de minas la actividad más importante.

Para mediados del siglo XVIII, José de la Borda, un hispano-francés nacido en la provincia de Aragón, España, llegó a la región atraído por su riqueza minera. Con el paso del tiempo, desarrollo una gran fortuna, que lo hizo merecedor del título del hombre más rico de toda la Nueva España.

Y sería precisamente De la Borda quien ordenó la construcción del Templo de Santa Prisca en 1751. «Si Dios da a Borda, Borda da a Dios», dicen que exclamó su benefactor al ver concluida la obra en 1758.

Una de las leyendas más populares de Taxco relata que en el año que inició la construcción del templo, una rara e intensa lluvia azotó la región. Albañiles y artesanos que estaban en el lugar, temerosos, se arrodillaron a rezar. Para su sorpresa, Santa Prisca apareció en el cielo, sosteniendo la tempestad con sus manos. Es por ello, que desde esa extraordinaria experiencia Santa Prisca fue nombrada la patrona del pueblo.

Pero más allá de heredar un templo al pueblo de Taxco, su verdadera intención era que su hijo fuera su párroco. Y así ocurrió: Manuel de la Borda fue el primer sacerdote que celebro el santo sacramento en su interior.

Santa Prisca en Taxco
Santa Prisca en Taxco

Templo de Santa Prisca

Ubicada en una pequeña hondonada con respecto al resto de la ciudad, el diseño arquitectónico de la parroquia estuvo a cargo del arquitecto francés Diego Durán y del español Cayetano Sigüenza. En su momento, el templo, fue el edificio más alto de México, con una altura de 94.58 metros (título que perdió en 1808).

Tiene una planta de cruz latina, con una nave lateral que sirve de capilla para el altar de las Ánimas. Posee dos torres gemelas de estilo churrigueresco y una capilla decorada con azulejos de talavera.

Cuenta con nueve retablos trabajados en madera y recubiertos con hoja de oro, obra de los españoles Isidro Vicente y Luis de Balbás. Su estilo forma una unidad con el conjunto arquitectónico, en una clara muestra del barroco novohispano de mediados del siglo XVIII.

El templo tiene un órgano monumental realmente único: que está integrado por 250 flautas con mil voces, construido con piezas provenientes del viejo continente.

Órgano monumental de Santa Prisca en Taxco
Órgano monumental de Santa Prisca en Taxco

En el interior se hallan imágenes hechas por el pintor oaxaqueño Miguel Cabrera, conocido con el apelativo de «el divino», al que José de la Borda encargó los cuadros que decoran el edificio. De entre todas éstas obras, se dice que en una sobresale un demonio escondido entre los personajes. ¿Será cierto? ¡Visita Santa Prisca y descúbrelo!

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